La figura del profesional de la intervención psicosocial con personas sin hogar es clave como referente de acompañamiento, orientación y sostenimiento del proceso. Su función va más allá de la gestión de recursos: implica generar condiciones de seguridad relacional, facilitar accesos a derechos y coordinar actuaciones para evitar la fragmentación de la atención. En este curso se refuerza este rol como agente de vínculo, evaluación y continuidad, integrando intervención individual, trabajo en red y enfoque comunitario.
La eficacia de esta labor se apoya en la capacidad de combinar conocimiento técnico, habilidades relacionales y toma de decisiones contextualizada. También exige planificar con realismo, trabajar por objetivos alcanzables, gestionar recaídas sin romper el vínculo y sostener procesos a medio y largo plazo. Asimismo, requiere claridad en los límites profesionales, coordinación interinstitucional y autocuidado como condición de sostenibilidad.

